Para dejar claramente expresada la voluntad de una persona respecto a la distribución de sus bienes en caso de muerte, la mejor manera es mediante un testamento con notario. Este es el modo de cubrir todos los derechos y obligaciones ante la ley. También es el mejor procedimiento para que este reparto se haga de forma expeditiva, sin trámites burocráticos. Estas son otras ventajas:
Legalidad sin lugar a dudas
A diferencia de las dudas o peros que puede presentarse en torno a un testamento ológrafo, el testamento con notario, tiene todos los requisitos que considera la ley y que garantizan su validez como expresión de los últimos deseos del testador. Esto evita demoras y hace posible la correspondiente sucesión.
Asesoramiento seguro
No todos conocemos lo que dice la Ley, pero esta si da por sentado que estamos al tanto de todas sus condiciones. Por eso es necesario recurrir al profesional correspondiente, en este caso el notario. Este asesorará al testador respecto a todas las opciones que brinda la legislación, que incluyen el cumplir con las correspondientes obligaciones tributarias.
Facilidad para que la justicia proceda
Si no se hace un testamento los bienes son distribuidos de acuerdo a lo que establece la ley. Para eso instituye que la prioridad la tiene el conyugue de la persona, seguido de los hijos y luego por parientes menores. Es el camino legal, que puede requerir de más trámites y demoras para aquellos a los que va destinada la herencia.
Sencillez
Lejos de lo que se cree, el testamento con notario es fácil de realizar. Basta con expresarle a este como se desea disponer de la futura herencia, y registrarlo en el documento. Este va a sugerir las mejores opciones, de acuerdo a las necesidades particulares de cada caso.